Tarta Blue Velvet

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En realidad esta tarta no es más que una adaptación de la tarta Red Velvet. Me iba de perlas con la temática “bajo el mar” del cumpleaños de Carla (lo podéis ver aquí).

Sobre la decoración, solo he rellenado las capas con la crema y cubierto por los bordes ligeramente dejando ver el bizcocho, estilo naked cake que tan de moda está ahora. Me encanta. Las figuritas de animales marinos de azúcar fue una casualidad encontrarlos y aunque no sean de los colores de la fiesta, le dan un toque muy gracioso a la tarta. Los compré en Gatgets & cuina y habían otros motivos también muy chulos.

Os cuento que no es complicada de hacer y en cambio es muy vistosa. Recomiendo utilizar el colorante en pasta porque el color es mucho más intenso que los colorantes líquidos. Precisamente, yo creo que parte del éxito de esta tarta es el color.

 

Ingredientes:

Para el bizcocho:

  • 300 gr de harina de trigo
  • 2 huevos
  • 300 gr de azúcar
  • 120 ml de aceite de oliva suave
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla
  • 2 cucharadas de cacao (sin azúcar)
  • 250 ml de leche
  • 2 cucharaditas de zumo de limón
  • 1 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • 2 cucharaditas de vinagre blanco
  • 1 cucharadita de colorante en pasta azul (Sugarflair)

Para el frosting:

  • 360 gr de icing sugar
  • 180 gr de mantequilla
  • 180 gr de queso crema (tipo Philadelphia)

Para la decoración:

  • Arándanos
  • Moras
  • Decoraciones animales marinos de azúcar (opcional)

 

Preparación:

Para hacer el bizcocho empezamos añadiendo el limón a la leche para hacer una buttermilk casera. La dejamos reposar durante 10 minutos.

En un bol, batimos los huevos, el azúcar y el aceite de oliva y removemos bien hasta que quede bien integrado.

Tamizamos la harina y el cacao con un colador. Una vez tamizado, mezclamos todo con la batidora a velocidad mínima. No debemos batirlo demasiado tiempo, sólo lo justo hasta que tengamos una masa homogénea.

Es importante saber que las masas que llevan bicarbonato, no deben reposar ya que con el transcurso del tiempo el bicarbonato pierde propiedades, así que lo ideal es tener el horno caliente para poner los bizcochos lo antes posible. Así que ya podemos precalentar el horno a 180ºC mientras acabamos de preparar la masa.

Comprobamos si en la buttermilk se han formado unos grumitos en la leche, si es así está lista. Añadimos la buttermilk a la mezcla mientras batimos a velocidad bajita. La buttermilk nos ayudará a que el bizcocho nos quede aún más jugoso. Importante no batir en exceso la mezcla cuando ya hemos agregado la harina. Cuando la tengamos mezclada dejamos de batir.

En lugar de añadir el bicarbonato sódico directamente a la masa, lo mezclamos con el vinagre blanco para activar el bicarbonato. Así que disolvemos el bicarbonato rápidamente, lo vertemos en seguida sobre la masa y lo repartimos bien por toda la mezcla.

Para conseguir un azul verdoso, he utilizado un colorante en pasta azul turquesa de Sugarflair. Como os decía antes, es importante utilizar un colorante en pasta, para que adquiera ese color intenso. Si utilizáis colorantes líquidos debéis añadir más cantidad para colorear vuestra masa. Añadimos el extracto de vainilla y removemos.

Ya tenemos lista la masa. Utilizaremos un molde desmontable de 15-18 cm. Enharinamos bien el molde para que la masa no se pegue. Podemos verter la masa en un solo molde o bien en tres moldes de 15 cm de diámetro. Yo he optado por la primera opción.

Horneamos 25-30 minutos, o hasta que al introducir un palillo éste salga limpio.

Cuando esté listo, lo dejamos reposar en una rejilla durante 10 minutos. Antes de dejarlo enfriar, rebanamos la parte superior con un cuchillo, que utilizaremos después para decorar.

Para hacer el frosting ponemos la mantequilla a temperatura ambiente en la batidora de varillas y batimos a velocidad máxima durante 5 minutos. De esta manera la mantequilla quedará más blanquita y esponjosa.

Después tamizamos el azúcar glass con ayuda de un colador y así evitamos que se apelmace por la humedad. Batimos a velocidad bajita hasta que se integre un poco y después ya podemos subir la velocidad al máximo sin riesgo a crear una nube de azúcar. Dejamos que se bata durante 5 minutos para que el azúcar se integre por completo con la mantequilla.

Añadimos el queso crema y seguimos batiendo durante 2 minutos más para que se acave de integrar del todo.

Pasamos al montaje de la tarta.

Lo ideal es tener un plato giratorio que nos facilitará un montón el trabajo. Encima pondremos una base para tartas y en él tres puntitos de frosting para fijar el primer bizcocho. Con el frosting en la manga pastelera, lo cubrimos haciendo una espiral, así repartimos homogéneamente la crema por todo el bizcocho. Ponemos el siguiente bizcocho y repetimos el paso de antes. Ponemos el último bizcocho boca abajo para conseguir un borde superior perfecto.

Ahora, con la espátula, ponemos crema en los laterales de la tarta. No es necesario poner demasiada, ya que ahora únicamente estamos haciendo la capa recoge migas. Esta capa es importante para que todas las migas del bizcocho queden selladas y no se desprendan al poner la capa definitiva. Cubrimos la parte superior y con la espátula igualamos para dejar la tarta recta. Cuando terminemos, la llevamos a la nevera durante 15 minutos.

Pasado este tiempo, la capa de frosting habrá endurecido un poquito y será más fácil poner la cobertura definitiva. Nuevamente ponemos crema por todo el lateral de la tarta creando una capa de frosting más gruesa. Cuando terminemos los laterales, cubrimos la parte superior.

Con un alisador o con un cuchillo (por la parte que no corta) igualamos la superficie de la tarta. Así que apoyamos el alisador sobre el plato giratorio para hacer un ángulo totalmente recto. Para la parte superior, basta con girar la tarta mientras alisamos la superficie con la espátula. En esta decoración no hace falta dejar la tarta perfectamente lisa, de hecho la gracia es precisamente ver parte del bizcocho.

Desmigamos la parte superior del bizcocho que habíamos reservado. Espolvoreamos tanto la parte superior de la tarta como los laterales.

Decoramos la parte superior de la tarta con moras y aranditos y el borde del bizcocho con las decoraciones de azúcar que le dan ese toque final gracioso.

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Espero que el resultado os guste tanto como a mí 🙂

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